En Argentina existe una forma bastante particular de protestar, que es a la cual voy a hacer referencia: Los piquetes. No creo que haga falta que explique lo que son, ya que seguramente la mayoría de nosotros los hemos sufrido. El objetivo de esta publicación es plantear un interrogante: ¿Qué se debería hacer? La idea es que el tema les quede dando vueltas en la cabeza un rato.
Hagamos por un rato como si fuésemos piqueteros. Entremos en su cabeza, pensemos como ellos. Si tuviese que reclamar por un derecho que se está incumpliendo, ¿Cuál sería la forma más efectiva de recuperar el cumplimiento del mismo? ¿Reclamar en una plaza? Poca gente lo vería ¿Repartir volantes? Tiene poco alcance. La única forma de que nuestro reclamo tenga difusión y llegue hasta algún gobernante o alguien con poder, es a través de los medios de comunicación. ¿Cuál es la forma que tenemos a nuestro alcance para llegar a los medios de comunicación? ¡Cortar la calle! Al cortar la calle, los medios de comunicación tienen una noticia. Tienen que informarle a la gente que pasa todos los días por ese lugar, que hoy no van a poder hacerlo. ¿Por qué no van a poder hacerlo? Ahí está la magia. Tienen que contar que hay un piquete y la razón del mismo. Al tomar difusión, la información se expande por todo el territorio nacional y cobra una dimensión mucho más grande y esto presiona a los gobernantes. Como método de acción, es muy efectivo. Pero, ¿y la gente que quiere circular libremente como debería poder hacerlo? Ellos no tienen la culpa.
Ahora, pongámonos en el lugar del trabajador que sale en su flete, como todas las mañanas, a hacer una entrega al kilómetro 35 de la panamericana. Se sube a la ruta y en el kilómetro 25 hay un corte. ¿Qué hace? Nada. No puede hacer nada. Los únicos que pueden hacer algo son la policía, pero la policía responde al gobierno. ¿Qué piensa el hombre que está sentado en su flete esperando para pasar? Quiere que se vayan, que no corten más la ruta, que vayan a reclamar a otro lado. Pero si esto fuese así, el piquete perdería la difusión de los medios. La gente se enoja, se impacienta, putea. Se genera un clima tenso. Los piqueteros consiguen lo que quieren: atención.
Por último, pongámonos en el lugar del gobierno. Pensemos como políticos. Estás sentado en tu escritorio cuando te comunican que hay un corte en la Panamericana. Lo único que tenes que hacer es dar una orden. Pero no podes, porque te costaría votos. Tampoco podes porque quedas como un violento. Pero los piqueteros tampoco pueden cortar la ruta, porque están violando un derecho del resto de la gente. Entramos en un dilema: Si no saco a los piqueteros, se van a quedar hasta que les den lo que quieren. La gente que está en los autos se va a impacientar, a enojarse, a ponerse violenta. Si los saco, pierdo votos, lastimo gente y, tal vez, la causa sea justa y merezca ser escuchada, por lo cual sería injusto.
Entonces: ¿Qué hacemos? Es un gran dilema. ¿A dónde termina el derecho a la protesta y a donde empieza el derecho a la libre circulación? ¿Hay que reprimir? ¿Hay que dejarlos cortar la calle? ¿Hay que darles lo que quieren, sea cual sea su reclamo? ¿Alguien sabe que hay que hacer? Yo, personalmente, no. Lo que si me gustaría es que se pudiese llegar a un punto medio en el cual todas las partes salgan beneficiadas. Sería muy bueno que el próximo gobierno, sea quien sea, actúe de forma conciliadora e intente resolver este problema, ya que perjudica a una gran cantidad de gente
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