lunes, 22 de febrero de 2016

Alabado seas

Últimamente me viene llamando mucho la atención lo muy personalista que es la sociedad en la que vivimos. Principalmente desde el lado de la política, pero no es el único ambiente en el que lo noté.

Me llama la atención cómo militantes (Yo siendo parte de ese mundo, pero sabiendo separar lo que está bien de lo que está mal, sin ser fanático de nadie) hablan y piensan sobre su referente. Me llaman la atención los fanáticos de Macri, o de Cristina, pero también los que creen que todo lo que hace uno o el otro está mal. Me cuesta entender a la gente fanática de gente. Pero no de un músico o de un deportista. De un político. 

Tal vez, como es algo que nunca me pasó, no logro entenderlo. Me parece que no es algo sano. Siento que la gente que lo es, vive en esa etapa del amor donde todo lo que hace la otra persona es increíble, pero nunca lo supera, nunca pasa a otra etapa.

También entra la religión en este análisis. Los fanáticos del Papa. Un hombre (sea Francisco o sea cualquiera) que hasta no ser Papa, no era famoso. Después de que un grupo de personas, como vos y como yo, lo seleccione como Papa, cobra fama y automáticamente es querido por millones. Es la máxima autoridad dentro de la iglesia católica, por lo que sería la persona más cercana a Dios viviendo en la tierra, supongo. Y todo eso porque lo eligieron un grupo de hombres... Tremendo. El Papa no era Superman antes ni lo será después de ser elegido. Es una persona de carne y hueso. Es un político.

Mezclé temas, pero me parece que están conectados. El fanatismo desmedido lleva a "religionizar"El Papa tiene poder político y los políticos son venerados. Me parece que estamos mezclando las cosas. Justificar todo nunca puede estar bien. Nunca todo lo que alguien haga puede estar bien, y menos viniendo de un político. Muchas cosas de las que pasan en la política no están ni bien ni mal, dependen de la percepción que tengas de las cosas y la posición en la que vivas. Depende de tu ideología y de tu forma de ser. 


Siento que la militancia se convirtió en religión, y como seguramente siempre pasó, la religión es política. Seguramente siempre haya existido la militancia ortodoxa en todos los partidos, pero aumentó. Creo que es algo que debería cambiar, porque ser fanático hace que no puedas ver la realidad, perdes la objetividad por completo. Una cosa es apoyar un partido, otra cosa es alabar a un individuo. Una cosa es tener tus propios ideales, y otra cosa muy diferente es que tus ideales sean una persona. 


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